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Vivir por Fe
¿un medio de hacer dinero?

El llamado a “vivir por la fe” siempre ha sido una de los temas que ha causado polémica dentro y fuera de la iglesia de Cristo,  El trabajo en la vid, el dedicar la mayoría del tiempo a la predicación del evangelio, el discipulado bíblico o cualquiera de las áreas que tengan que ver con la edificación espiritual de la grey de Dios, desde los tiempos del apóstol Pablo viene trayendo detractores y gente a favor. Unos plantean que no es “éticamente correcto vivir de los hermanos”, otros sostienen que los pastores y líderes deben ser personas adineradas para así no tener que hablar del diezmo y la ofrenda en la iglesia, por que ellos lo consideran  “ganancias deshonestas”. La Biblia tiene una enseñanza clara, por lo que acudiremos a ella para que su luz hermosa alumbre todo nuestro entendimiento.

Dios, dentro de sus infinitas misericordias, desde siempre ha usado al hombre y a la mujer como vehículo para llevar la gloria de Dios, pudiendo este aceptar o desechar esta invitación. Dios llama al hombre a servirle y ser su portavoz en la tierra, un escenario en el que perfectamente podrían descender los ángeles a predicar y encargarse de comunicar lo que Dios quiere decir a la raza humana, o podría Dios mismo hablar directamente al hombre y hacer que este caminara en rectitud sin abrir su boca para comunicar a los demás, ya que sería trabajo exclusivo de Dios, pero afortunadamente no es así. Al Altísimo, creador del cielo, de la tierra y de todo lo creado, le ha placido “emplear”  algunos hombres en la difusión de su gloria, en la expansión de su mensaje, con el único propósito de hacer feliz en esta vida y en la venidera, a todo ser humano que se disponga en sus manos.

Si nosotros, los siervos de Dios, logramos verle como un patrón a quien debamos rendir cuentas de nuestro trabajo, quizás podríamos dimensionar la vida en el evangelio como una profesión, como lo hace el apóstol Pablo en 1Timoteo 6:12 - 13 y Hebreos 3:1; 4:14.10:23.Para sus siervos, quienes hemos recibido de El un llamado al servicio en su obra, nos es necesario ver todo lo concerniente al Reino de los cielos como nuestra profesión, nuestra forma de vida y la manera de desenvolvernos por completo en todas nuestras áreas.

Pero... si un cristiano común y corriente recibe de Dios un llamado a vivir y a sustentarse por la fe ¿qué pasa con su trabajo secular?, Porque ¿cómo puede un hombre ministrar una iglesia si a diario trabaja una jornada de 8 a 12 horas? Es difícil creer que un hombre de Dios  podría ser un buen ministro, un buen padre, un buen esposo y un buen trabajador a la vez, pues ¿en qué momento atenderá las necesidades de su iglesia?, ¿En que momento visitará a los hermanos para conocer sus vidas? O ¿en que momento orará por los enfermos, los desvalidos y los que necesitan dirección de Dios?, Este hombre terminará completamente rendido cada día y no le será posible servir a tantas labores y realizarlas todas bien, que es lo importante, pues como está escrito, mas de alguna de ellas descuidará, ya que no se puede servir a dos señores, por que amará a uno y aborrecerá al otro o estimará a uno y menospreciará al otro ( Mateo 6:24), aún que el versículo citado nos habla de las riquezas, el contexto es aplicable también a toda actividad que quite nuestra mirada de los deberes en la Iglesia del Señor.

Pero, ¿este versículo entonces nos está enseñando que no debemos trabajar en ningún trabajo secular? De ninguna manera. el mismo apóstol Pablo enseñó expresamente a las iglesias de tesalonica, Efeso y Colosas con su ejemplo, que es necesario trabajar, y que quien no trabaja no come

(2 Tesalonicenses  3: 6-15; Efesios 4:28; Colocenses 3:22-24.).

El señor Jesucristo, al momento de enviar a sus discípulos a predicar el evangelio, les ordenó que no llevaran nada para su sustento, de modo que estos debían confiar plenamente en la provisión de Dios para ellos y para sus familias, pues como el mismo dijo: “Todo obrero es digno de su alimento”(Mateo 10:10), dando claramente que si alguno trabaja para Dios, recibirá de Dios su pago.

1 de Corintios, nos dice:“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio...” (1 Corintios 9:14), por lo que usted podría decir... “bueno, todo cristiano debe predicar el evangelio, así que todo cristiano debe vivir de el y no debe trabajar”..., pero la escritura no está diciendo esto, ni tampoco justifica lo que hacen hoy muchos pastores, lideres, apóstoles, maestros o encargados de iglesias en general, les sea licito cobrar por dar algún tipo de enseñanza a la iglesia, por algún encuentro o por algún milagroso seminario, por lo que muchos de estos eventos (que a menudo son pagados) estarían fuera del plan de Dios para sustentar a sus siervos.

Dios sabe y conoce todas las necesidades de sus siervos y es por eso que ha establecido para ellos como sustento, el diezmo y la ofrenda, como en el Antiguo Testamento, estaba establecido para la tribu de Leví, que debían sustentarse de los diezmos y las ofrendas, somos hoy nosotros, los lideres de las iglesias quienes debemos sustentarnos de este principio Bíblico, como está escrito (1 Corintios 9:13; Malaquías 3:10).Todo lo que se escape a esta enseñanza, constituye lo que el apóstol Pedro llamaría “ganancias deshonestas” (1 Pedro 5:2), ya que la Biblia nos ordena a dar de gracia, lo que de gracia hemos recibido (Mateo 10:8).

El apartarse del recibir un sueldo fijo cada mes, y confiar que Dios será su proveedor no es muy difícil en una iglesia de 1000 miembros, pero no así en las iglesias pequeñas, a menudo el hombre confía y alaba a Dios cuando se considera económicamente seguro o por lo menos “sin apuro económico”, pero...¡Como nos cuesta confiar en Dios en medio de la necesidad y en medio de la crisis!, el apóstol Pablo, nos enseña que como siervo de Dios, ha sido enseñado a vivir con mucho y con poco, dejando claro que vendrán momentos de aflicción, pero que se deben superar, pues no son para siempre, como ya lo hemos dicho, son parte del proceso que Dios tiene para forjar el carácter de sus siervos. (Filipenses 4: 10-20).

Los siervos del Señor, hemos sido invitados a conocerle en una faceta que hoy no es muy conocido... La  de ser un Dios proveedor para quienes le sirven., todo lo que  un trabajo secular nos puede brindar, Dios lo ha prometido dar a quienes le sirvan, esto queda demostrado en las Palabras que EL mismo habla a su pueblo en el antiguo testamento, en los libros de éxodo capitulo 15 versículo 26 y Levítico capitulo 26 versículos 1 al 13. Donde se nos dice que  él no solo está preocupado por la vida venidera, las coronas a los fieles, o las cosas que tengan que ver con el cielo, si no que también está esperando darnos todo lo necesario para disfrutar del regalo que el nos ha dado sobre esta tierra, LA VIDA.

¿Cómo podemos los siervos de Dios ministrar en los asuntos del reino si no tenemos todo lo necesario para dar a nuestras familias, esposas e hijos?, Pues bien, es eso de lo que Dios nos está hablando, de su provisión y de su Bendición,... para que tengamos todo lo necesario.

Cuando Dios le llama a usted a servirle, no se debe cometer el error de creer que usted vivirá padeciendo múltiples necesidades, hambre y  pobreza, ya que Dios no lo ha llamado para eso, lo llama a ser un profesional del evangelio, a dedicar todo su tiempo y todas sus fuerzas a la obra de ganar almas, discipular familias, edificar Cristianos, regenerar sus almas, etc. Cuando Dios llama a una persona a servirle, no lo llama a ser menos, de lo que es, es decir, si Dios llama a una persona que es de profesión arquitecto, lo llama a servir, desempeñando un puesto aún mas excelente, lo llama ser un EMBAJADOR, un representante del Reino de los cielos en la tierra, de manera que su profesión ahora es ser embajador del Reino de los Cielos, y toda otra ocupación (si es que la tiene), pasa a ser solamente un oficio. Dios le llama a ser un MEDICO, pero en vez de sanar los cuerpos, y preocuparse de las necesidades biológicas de cada individuo, Usted deberá preocuparse de la vida y las necesidades espirituales de cada alma que El señor le encomiende, la Palabra de Dios hablada por usted, sanarán muchas almas, ósea, una vez más podemos decir que Dios no nos llama a ser menos de lo que ya somos, nos llama a ser hombres de cultura, de capacitación constante, como un profesional digno de la carrera que representa, en este caso, un profesional digno del Reino de los Cielos.

El libro de los hechos, capitulo 18 se nos habla de que el apóstol Pablo trabajaba haciendo tiendas con sus manos para sostenerse económicamente, en un periodo de tiempo en que su ministerio estaba comenzando y no podía aún sostenerse por los diezmos y las ofrendas. De este versículo de la Biblia se toman muchos lideres para justificar su cobardía, y su independencia de Dios en el área económica, pero basta ver solo unos versículos mas abajo donde se nos dice que después, estaba completamente entregado a la obra de Dios y a la predicación del evangelio, ¿es que Pablo le faltaba fe?... o es que como dijo un conocido tele-evangelista: ¿Pablo no conocía el evangelio de la prosperidad?, pues nada de eso, el apóstol Pablo sabía que lo que vivía era solo un proceso, y si debía trabajar para sostenerse económicamente, era solo por un tiempo, su prioridad, su profesión no era hacer carpas, si no que era predicar el evangelio de Cristo, eso era en lo que realmente el debía enfocarse y era por lo que el debía vivir, de modo que hoy, nadie recuerda a “Pablo el hacedor de tiendas”, si no que se recuerda a Pablo el apóstol. 

En el Antiguo Testamento, tenemos un ejemplo muy claro, David, hijo de Isai, luego de crecer y trabajar como cualquier joven, es llamado a servir a Dios, y es ungido rey de Israel por Samuel, luego de esto, siguió trabajando y apacentando las ovejas de su padre por algún tiempo, pero cuando Dios lo llama a servir a tiempo completo en el reino de Israel, David debió dejar las ovejas de su Padre de lado para dedicarse por completo a una tarea tan importante como la de ser rey, y es claro que no padecería necesidad económica siendo rey, la diferencia está a la vista ¿se imagina usted a David siendo rey de Israel solo en sus ratos libres de pastorear las ovejas de su padre?, O se imagina usted si hubiese una guerra en Israel, y el rey no puede dirigir al pueblo por que está ocupado buscando una oveja?... David escogió servir a Dios antes que a su padre, ya que entendió que lo que podía obtener en sus fuerzas como pastor de ovejas, no se comparaba a lo que podía obtener en las fuerzas de Dios como rey de Israel... Afortunadamente, David escogió bien, y hoy nadie recuerda a “David, el exitoso pastor de ovejas”, si no que las escrituras nos hacen recordar a David, el rey con el corazón conforme a Dios.

El ejemplo de David nos ilustra nuestras vidas como escogidos de Dios, desde que el nos vio en nuestras vidas comunes y corrientes, y nos escoge para servirle, a veces, debemos seguir trabajando en trabajos seculares por algún tiempo, pero solo es una parte del proceso, luego, Dios nos llama a servirle a tiempo completo, dejando ver que si El es quien nos llamó, es el mismo quien se preocupará de suplir nuestras necesidades, poniéndonos en lugares mucho mas excelentes que los que nosotros mismos podríamos aspirar por nuestras fuerzas, todo lo de Dios es perfecto, y completo, por tanto, todo trabajo al que Dios nos ha llamado, será bien remunerado no solo en la eternidad ni en lo espiritual, si no también en esta vida, que es donde Necesitamos su provisión. 

 Son los últimos tiempos, y el mundo entero necesita oír del evangelio, Jesús habló una parábola donde un rey envió a sus siervos a buscar a los invitados para una fiesta que había organizado, y  TODOS ellos estaban ocupados en sus propios negocios y ocupaciones... Todos estos fueron desechados y perdieron su paga...si de verdad nos interesa el trabajo encomendado, el predicar el evangelio a toda criatura ¿como pues invocaran, si nadie les predica?... (Pues todos los que debieran predicarles, están atendiendo sus negocios)... Mientras los pastores de las iglesias atienden sus negocios seculares, al algún hermano que necesita que se ore por el, mientras un pastor vende, muchas personas que necesitan oír de Jesús, están muriendo...

A menudo, podemos ver en la iglesia de Dios, pastores que son comerciantes o vendedores en el ámbito secular, es decir, trabajan en el comercio secular y en sus tiempos libres, pastorean sus iglesias, es extraño oírlos hablar de fe y de confianza en Dios, cuando sus vidas nos están diciendo que ellos no confían en Dios, y que sus iglesias no crecen por que en vez de confiar en Dios, trabajan con sus manos humanas para hacer crecer lo que no es humano, si no divino, de modo que cada vez que obtienen nuevos instrumentos musicales, equipos de amplificación, mobiliarios para sus templos, o logran financiar campañas evangelistas, no es bajo la provisión  de Dios, si no que es bajo su esfuerzo humano, su trabajo, ¿pero de que vale querer edificar o hacer crecer la iglesia si Dios pasa a ser un mero espectador de lo que estamos construyendo? La verdad es que no vale de nada, pues en vano edifica el hombre si Jehová no edifica con el. (Salmos 127: 1-2).

La obra del Señor necesita obreros, pues muchos hoy están solo media jornada, trabajando en la obra de Dios  a “part-time”, las razones son variadas, pero la mayor, es la poca confianza de que Dios está realmente involucrado en sus ministerios. Nuestra economía parece ser una de las cosas que mas nos cuesta doblegar ante el poder y la soberanía de Dios. 

Siervos del Señor... Confiémonos por completo de El, paguemos el precio si es necesario, vivamos para Cristo, no para nuestros negocios, El sabe recompensar a quienes le buscan. 

"Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, Como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá"
Romanos 1:17

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